viernes, 24 de febrero de 2017
martes, 21 de febrero de 2017
¿Cómo hacemos para tener una buena sintaxis?
Otro punto a tener en cuenta a la hora de escribir es tener una buena sintaxis, o sea, que las palabras tengan un orden lógico en el enunciado y una concordancia en género, número.
Para ello es esencial hacer un buen uso de los signos de puntuación. Para ello subo este vídeo que explica brevemente cómo hacer un uso adecuado de los signos de puntuación.
Para ello es esencial hacer un buen uso de los signos de puntuación. Para ello subo este vídeo que explica brevemente cómo hacer un uso adecuado de los signos de puntuación.
A tener en cuenta: la ortografía
En el curso de tercer año reflexionaremos sobre las relaciones entre distintas estructuras, lo que nos ayudará a comprender cómo se elaboran los enunciados y por consiguiente los textos.
No debemos olvidar la ortografía en su elaboración. Para ello les agrego un vídeo sobre el acento y el uso del tilde, el cual tiene como objetivo refrescar los contenidos vistos en primer año, contenidos que van a utilizar toda la vida. La ortografía también habla de nosotros, por ello es recomendable ser cuidadosos. Como en todos los cursos de Idioma Español, la ortografía también será evaluada en los trabajos escritos. Saludos.
No debemos olvidar la ortografía en su elaboración. Para ello les agrego un vídeo sobre el acento y el uso del tilde, el cual tiene como objetivo refrescar los contenidos vistos en primer año, contenidos que van a utilizar toda la vida. La ortografía también habla de nosotros, por ello es recomendable ser cuidadosos. Como en todos los cursos de Idioma Español, la ortografía también será evaluada en los trabajos escritos. Saludos.
domingo, 19 de febrero de 2017
La argumentación
Uno de los textos que abordaremos en el año son los textos que argumentan. Ahora bien: ¿Qué es argumentar?
Para ello deberás realizar las siguientes actividades:
1. Busca en el diccionario online de la RAE el significado de argumentar y anótalo en el cuaderno.
2. Discute con tu compañero qué entendieron del significado que presenta el diccionario.
3. Visualiza el siguiente vídeo y anota en el cuaderno tus conclusiones que luego deberás compartir en forma oral con los demás compañeros y con la docente en base a las siguientes preguntas:
- ¿Qué situaciones comunicativas se presentan en el vídeo?
- ¿Cuál es la finalidad de la argumentación?
- ¿Has argumentado alguna vez en tu vida? ¿Sobre qué tema?
- ¿Qué requisitos son necesarios para argumentar?
!Bienvenidos a mi blog!
¡Bienvenidos estudiantes de tercer año del Liceo Nro 2 de Chuy!
Este blog fue creado para que puedan acceder a los materiales de la asignatura y poder reflexionar sobre el uso del lenguaje de la lengua materna.
Para comenzar la reflexión sobre la lengua materna comparto un fragmento de un texto de Isabel Allende:
Este blog fue creado para que puedan acceder a los materiales de la asignatura y poder reflexionar sobre el uso del lenguaje de la lengua materna.
Para comenzar la reflexión sobre la lengua materna comparto un fragmento de un texto de Isabel Allende:
DOS PALABRAS
Tenía el nombre de
Belisa Crepusculario, pero no por fe de bautismo o acierto de su madre, sino
porque ella misma lo buscó hasta encontrarlo y se vistió con él. Su oficio era
vender palabras. Recorría el país, desde las regiones más altas y frías hasta
las costas calientes, instalándose en las ferias y en los mercados, donde
montaba cuatro palos con un toldo de lienzo, bajo el cual se protegía del sol y
de la lluvia para atender a su clientela. No necesitaba pregonar su mercadería,
porque de tanto caminar por aquí y por allí, todos la conocían. Había quienes
la aguardaban de un año para otro, y cuando aparecía por la aldea con su atado
bajo el brazo hacían cola frente a su tenderete. Vendía a precios justos. Por
cinco centavos entregaba versos de memoria, por siete mejoraba la calidad de
los sueños, por nueve escribía cartas de enamorados, por doce inventaba
insultos para enemigos irreconciliables. También vendía cuentos, pero no eran
cuentos de fantasía, sino largas historias verdaderas que recitaba de corrido
sin saltarse nada. Así llevaba las nuevas de un pueblo a otro. La gente le
pagaba por agregar una o dos líneas: nació un niño, murió fulano, se casaron
nuestros hijos, se quemaron las cosechas. En cada lugar se juntaba una pequeña
multitud a su alrededor para oírla cuando comenzaba a hablar y así se enteraban
de las vidas de otros, de los parientes lejanos, de los pormenores de la Guerra Civil. A
quien le comprara cincuenta centavos, ella le regalaba una palabra secreta para
espantar la melancolía. No era la misma para todos, por supuesto, porque eso
habría sido un engaño colectivo. Cada uno recibía la suya con la certeza de que
nadie más la empleaba para ese fin en el universo y más allá.
Belisa Crepusculario había nacido en una familia tan mísera, que ni siquiera poseía nombres para llamar a sus hijos. Vino al mundo y creció en la región más inhóspita, donde algunos años las lluvias se convierten en avalanchas de agua que se llevan todo, y en otros no cae ni una gota del cielo, el sol se agranda hasta ocupar el Horizonte entero y el mundo se convierte en un desierto. Hasta que cumplió doce años no tuvo otra ocupación ni virtud que sobrevivir al hambre y la fatiga de siglos. Durante una interminable sequía le tocó enterrar a cuatro hermanos menores y cuando comprendió que llegaba su turno, decidió echar a andar por las llanuras en dirección al mar, a ver si en el viaje lograba burlar a la muerte. […]
Belisa Crepusculario salvó la vida y además descubrió por casualidad la escritura. Al llegar a una aldea en las proximidades de la costa, el viento colocó a sus pies una hoja de periódico. Ella tomó aquel papel amarillo y quebradizo y estuvo largo rato observándolo sin adivinar su uso, hasta que la curiosidad pudo más que su timidez. Se acercó a un hombre que lavaba un caballo en el mismo charco turbio donde ella saciara su sed.
--¿Qué es esto?--preguntó.
--La página deportiva del periódico--replicó el hombre sin dar muestras de asombro ante su ignorancia.
La respuesta dejó atónita a la muchacha, pero no quiso parecer descarada y se limitó a inquirir el significado de las patitas de mosca dibujadas sobre el papel.
--Son palabras, niña. Allí dice que Fulgencio Barba noqueó al Nero Tiznao en el tercer round.
Ese día Belisa Crepusculario se enteró que las palabras andan sueltas sin dueño y cualquiera con un poco de maña puede apoderárselas para comerciar con ellas. Consideró su situación y concluyó que aparte de prostituirse o emplearse como sirvienta en las cocinas de los ricos, eran pocas las ocupaciones que podía desempeñar. Vender palabras le pareció una alternativa decente. A partir de ese momento ejerció esa profesión y nunca le interesó otra. Al principio ofrecía su mercancía sin sospechar que las palabras podían también escribirse fuera de los periódicos. Cuando lo supo calculó las infinitas proyecciones de su negocio, con sus ahorros le pagó veinte pesos a un cura para que le enseñara a leer y escribir y con los tres que le sobraron se compró un diccionario. Lo revisó desdela A hasta la Z y luego lo lanzó al mar,
porque no era su intención estafar a los clientes con palabras envasadas.
Belisa Crepusculario había nacido en una familia tan mísera, que ni siquiera poseía nombres para llamar a sus hijos. Vino al mundo y creció en la región más inhóspita, donde algunos años las lluvias se convierten en avalanchas de agua que se llevan todo, y en otros no cae ni una gota del cielo, el sol se agranda hasta ocupar el Horizonte entero y el mundo se convierte en un desierto. Hasta que cumplió doce años no tuvo otra ocupación ni virtud que sobrevivir al hambre y la fatiga de siglos. Durante una interminable sequía le tocó enterrar a cuatro hermanos menores y cuando comprendió que llegaba su turno, decidió echar a andar por las llanuras en dirección al mar, a ver si en el viaje lograba burlar a la muerte. […]
Belisa Crepusculario salvó la vida y además descubrió por casualidad la escritura. Al llegar a una aldea en las proximidades de la costa, el viento colocó a sus pies una hoja de periódico. Ella tomó aquel papel amarillo y quebradizo y estuvo largo rato observándolo sin adivinar su uso, hasta que la curiosidad pudo más que su timidez. Se acercó a un hombre que lavaba un caballo en el mismo charco turbio donde ella saciara su sed.
--¿Qué es esto?--preguntó.
--La página deportiva del periódico--replicó el hombre sin dar muestras de asombro ante su ignorancia.
La respuesta dejó atónita a la muchacha, pero no quiso parecer descarada y se limitó a inquirir el significado de las patitas de mosca dibujadas sobre el papel.
--Son palabras, niña. Allí dice que Fulgencio Barba noqueó al Nero Tiznao en el tercer round.
Ese día Belisa Crepusculario se enteró que las palabras andan sueltas sin dueño y cualquiera con un poco de maña puede apoderárselas para comerciar con ellas. Consideró su situación y concluyó que aparte de prostituirse o emplearse como sirvienta en las cocinas de los ricos, eran pocas las ocupaciones que podía desempeñar. Vender palabras le pareció una alternativa decente. A partir de ese momento ejerció esa profesión y nunca le interesó otra. Al principio ofrecía su mercancía sin sospechar que las palabras podían también escribirse fuera de los periódicos. Cuando lo supo calculó las infinitas proyecciones de su negocio, con sus ahorros le pagó veinte pesos a un cura para que le enseñara a leer y escribir y con los tres que le sobraron se compró un diccionario. Lo revisó desde
ISABEL ALLENDE. 2004. “Cuentos de Eva Luna”. Buenos Aires: De
Bolsillo
¿Son importantes las palabras en nuestra vida? ¿Por qué?
¿La asignatura Idioma Español te ha servido para enriquecer tu vocabulario? ¿De qué manera podrías enriquecerlo?
¿La asignatura Idioma Español te ha servido para enriquecer tu vocabulario? ¿De qué manera podrías enriquecerlo?
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